sábado, 31 de diciembre de 2016

José Gabarre: poeta, cantante y rossista

Estamos a punto de presentar a uno de los personajes del panorama capitalino aragonés que más vienen dando que hablar en estos últimos años: José Gabarre. Nacido, como gusta decir, en la antigua Bolskan ―hoy Huesca―, ha dado a luz dos poemarios, La ebriedad de las estatuas (2013) con la hoy desaparecida Eclipsados y Mi hambre negra (2015) con Quadrivium; además es miembro de A.A.E., vocalista vocacional y admirador acérrimo de las bandas musicales Doors y Nirvana.



1.        Creo que la mejor forma de comenzar esta entrevista sería que tú mismo nos explicaras quién es José Gabarre.

Bueno, vaya pregunta para empezar… no sabría decirte a ciencia cierta pero por responderte algo creo que todos nosotros nos vamos descubriendo poco a poco en el camino de la vida. Como el mito platónico de la caverna estamos viendo continuamente sombras, por lo tanto no alcanzamos a vernos, tan solo podría decir que nos interpretamos cada día que nos levantamos. Lo cierto es que me podrías preguntar incluso sobre qué es poesía, pero la pregunta que me haces es un imposible. Nada más que decir pues ni yo mismo me comprendo.

 
José Gabarre mantiene desafiante la mirada al objetivo

2.        Tras esta descripción vamos al ajo. Actualmente eres miembro ―y vocal en la junta― de la Asociación Aragonesa de Escritores. Las primeras asociaciones de escritores tuvieron entre sus prioridades procurar un sistema de previsión social en interés de los derechos de escritores y artistas, en una época donde estos se hallaban muy desprotegidos pues no existía Seguridad Social: destinaban partidas a viudas o incluso pagaban los sepelios de los miembros más pobres. Hoy día ¿podrías explicarnos cuál es papel que dicho tipo de agrupaciones desempeña en el panorama literario? ¿Cómo ves el futuro de la Asociación en la Comunidad Autónoma?, ¿Hay nuevos proyectos en marcha?

Las asociaciones, como bien dices, tenían un sentido histórico de protección, hoy es diferente. Es difícil que actualmente el escritor pueda hacer de la literatura una forma de vida, y cada vez es peor, pues hasta los medios de comunicación resultan, cada vez más, lugar propicio para dar cobijo a los vendedores de imágenes antes que a los escritores. Ahora se prima más lo audiovisual que la palabra escrita. Por ello las asociaciones cumplen un papel importante en lo que refiere a la promoción cultural y de apoyo a artistas noveles. Sobre la segunda cuestión que a mí me atañe: la A.A.E.; actualmente buscamos dar un nuevo y llamativo sesgo al panorama de la cultura, estamos en un proceso de remozado con proyectos en marcha o a punto de estrenarse, solo por citar un adelanto pronto pondremos a rodar un intercambio con poetas del Midi. Se trata de romper un poco la monotonía zaragozana: aún a riesgo de ‘estalapizarse’.

3.        También te licenciaste en Historia, y esto queda palmario en tu última obra Mi hambre negra, donde el lector puede hallar una serie de secuencias poéticas que reflejan pasajes oníricos y de pesadilla de la II G.M. En algún momento pareciera que te hubieras puesto en las botas de algún bisoño soldado alemán a punto de morir congelado en el frente ruso, y solo remembrara el calor del hogar, sin importarle nada de lo que sucede a su alrededor: ni imperios, ni glorias. Exactamente, ¿cuál fue el proceso por el que llegaste a formalizar en tu poética dichas estampas? ¿Cómo conjugas la historia con tu poética?

Bueno, la base de las Ciencias Sociales, para mí, es la Historia, ya que invita a reflexionar sobre nuestro pasado y lo que fuimos, lo cual es fundamental para comprender nuestro presente, en este sentido es más relevante que la filosofía. Yo me especialicé en Historia Antigua, aunque en este poemario casi de forma fortuita surgieron imágenes de la II G.M. o la Bomba Atómica. El dolor es igual para un prisionero soviético que para un soldado alemán perdido en la estepa rusa, y eso es lo que busco recoger por encima de ideologías. La poesía es amoral y no busco encarnarme en ningún bando, mi intención es bucear y ahondar en los sentimientos de los que sufrieron allí. Trato de trasladar el dolor a un supuesto momento épico, a pesar de que la guerra es una desgracia. ¿Y por qué hago eso? Sencillamente intento restablecer las relaciones con el mundo, con la justicia, a pesar de que es una lucha perdida, pero o es eso, o nada. La práctica de la poesía es no renunciar a la santidad con todas sus consecuencias: al igual que los santos en el martirologio. 
Por otro lado cabe recordar que el lenguaje poético y el histórico guardan una estrecha relación desde la antigüedad. La tradición oral de los poemas épicos por ejemplo, no fueron sino una forma de trasladar a la poesía hechos heróicos de las civilizaciones antiguas. Homero recogió en la Iliada la tradición oral de los rapsodas prehelénicos; los celtas en Irlanda hicieron lo mismo con el Ciclo del Ulster.
  
4.        A colación de esto último, además realizaste un máster donde te especializaste en los mitos de la religión celta, prestando atención al semidiós y héroe irlandés Cúchulainn. ¿Cómo te ha influido en tu devenir poético? Juan Eduardo Cirlot, por ejemplo, tras asistir a la película El señor de la guerra, por una suerte de iluminación principió a escribir su gnóstico ciclo de Bronwyn. ¿Veremos algo así contigo alguna vez?

'Mi hambre negra'
Buena pregunta, yo me centro sobre todo en el mundo celta. Cúchulainn era conocido por ser la divinidad de la poesía y de la historia. Hay que tener muy en cuenta que el mundo simbólico celta fue muy rico. Sin embargo en lo que a mí respecta, aún busco encajar mi poética en dicho lugar como hicieran antes René Char, Dylan Thomas, James Joyces o Juan Eduardo Cirlot por poner un ejemplo español ya citado. En cierta manera me sitúo en un estado de parto hacia lo celta. Se verán trisqueles de eso estoy seguro. Soy consciente de que en la mayoría de los casos la gente malinterpreta los símbolos, y estos, tarde o temprano se vuelven en su contra. Los símbolos son algo sagrado y serio, si no se saben interpretar, o se frivoliza con ellos, se vuelven en contra, como le pasó al III Reich que usó un símbolo solar antiguo como estandarte para sus desmanes y lo acabó pagando.

5.        Además de poeta, ejerces como editor en La Herradura Oxidada-Los Bigotes del Potemkin. Hasta la fecha has publicado a autores de lo más variopinto, desde Sergio Gómez hasta Rafael Sanz, pasando por Adrián Flor, Ortiz Robla... o algunas traducciones de poetas rumanos, norteamericanos y griegos. Cuál es el criterio que sigues a la hora de seleccionar una obra? ¿Hay cantera en Zaragoza para mantener un buen y largo plantel editorial?

Para empezar la palabra editor a mí me viene grande; además Los Bigotes del Potemkin no tienen como misión principal publicar, sino buscar la Santidad. Ahora, fuera de bromas, lo cierto es que hasta la fecha hemos tenido suerte con las propuestas, tanto en Zaragoza como de fuera de ella, y esto sin contar con las traducciones que nos van proponiendo ocasionalmente. No somos provincianos ni mucho menos. No hay fronteras, estamos abiertos a todo, pronto se verán más novedades que sorprenderán.
 
6.        Por otro lado, como actante activo del envés de la literatura, y siendo la tuya una editorial underground ¿Consideras una virtud o un inconveniente el estar alejado de cualquier apoyo institucional? ¿Crees que los premios y las ayudas económicas son necesarias para desarrollarse, o prefieres mantenerte alejado de dicho mecanismo de financiación? Juan Manuel de Prada al respecto de la fiabilidad del éxito refire, en una entrevista reciente, que visto con la perspectiva que dan los años la peor novela que ha escrito es precisamente aquella con la que ganó el Premio Planeta.

Te voy a hablar de dos planos. En el plano ideal soy liberal, pienso que no debería intervenir el Estado para nada; el Estado solo debe estar para garantizar la salud, la educación, la seguridad y el trabajo, pero mejor que esté alejado de la cultura. Por ejemplo, fíjate el movimiento musical del grunge que surgió en época de Bush padre, el ‘movimiento de Seattle’ jamás se puso al servicio del presidente republicano, fue alternativo e independiente. Ahora, en el plano real, no me opongo a que un autor que empieza a destacar o crecer sea reconocido con algún premio, pero siendo claros y conscientes dónde marcar los límites: el 'hasta aquí' y no más. No niego que si a un escritor lo invitan a un congreso no se le tenga que pagar el hotel o el desplazamiento, ¡faltaría más!, pero fuera de ese tipo de situaciones me parece un suicidio para la independencia del autor entrar en un juego de recompensas. Los premios son una chapucería.  
   Yo clasifico a los premios literarios en dos: el primero de ellos es el ‘absurdo’, donde quizá no salga la mejor obra pero puede salir una muy buena obra, como le pasó a Miguel Delibes con el Premio Nadal; luego está el premio ‘español’ clásico, donde tres o cuatro arremangados acodados en una mesa señalan a su amigo, o, a un nuevo adlátere que sigue su misma cuerda. Y a todo esto, además, falta añadir la terrible plaga de los ‘cazapremios’. Los cazapremios son unos personajes parecidos a esos viejos mariscales soviéticos o de Corea del Norte, los cuales lucen medallas hasta en los pantalones; solo hay que echar un vistazo a las biografías de esa gente: están más interesados en engrosar su lista de trofeos que en crear literatura, dan ganas de decirles: “¡eh tíos tiraos por un barranco!”.

7.        Tema viejo es que la música y la poesía guardan relación, y tú, además de la literatura cantas y compones letras; has sido miembro en varias bandas de rock y grunge a lo largo de estos últimos años. Desde el mundo de la literatura ¿que ha vertido, o que ha aportado este campo en tu forma de componer?

Bueno tengo algunos temas postgrunge que sí tienen influencia y se escucharán con la nueva banda junto a Juan Carlos González e Iván Castilla. Pero me falta aún cierta madurez, pues algunas letras son en inglés y allí no me desenvuelvo tan bien. Ahora, a la inversa sí que encuentro un indudable influjo: así me pasa con las letras de los Héroes del Silencio que han influido dando angulosidad a mi poética, o con los Doors y ciertos tintes nihilistas aparecidos en mi obra.

8.        Las motos son tu otra gran pasión, y no escondes tu declarado rossismo, hasta el punto de crear una versión del popular calimocho, a la cual bautizaste como Rossimocho. Según tengo entendido para ti, la GP guarda relación con la épica conectando con el mito del caballero medieval y con la poesía por medio del futurismo ¿Podrías explicarnos un poco esta cuestión de imbricaciones?

El origen de las religiones está en el culto a nuestros iguales: los grandes mamíferos como el bisonte, el rinoceronte, el león, etc. Nada ha cambiado ahora, adoramos la potencia, como antaño, como también lo hicieran los futuristas. Si volviera Homero el único ápice de épica sobre el cual encontraría algo digno que escribir sería la moto GP. Se trata de retornar a un cierto totemismo, en esencia eso representa la potencia de la GP: unos pilotos que son puro instinto manejando grandes motores de 300 caballos. Son las justas del siglo XXI; no es casualidad que a la Moto GP se le llame el ‘Gran Circo’, recordando de tal forma el espectáculo de la Antigua Roma. Y sobre Rossi qué decir… me gusta porque es el piloto más creativo de toda la panoplia de caballeros, sabe pilotar con estilo y se juega la vida en cada curva.

9.        ¿Te ves algún día montando en una moto, quemando ruedas en el asfalto y escribiendo algún tipo de ‘poemario de carretera’?

Sí, absolutamente. De hecho más pronto que tarde voy a comprar una Ducati Monster 800, y estoy en vistas de publicar un poemario conjunto que versa sobre religión y motociclismo, del cual se hará cargo el editor Raúl Herrero.

10.    Y ya para concluir recomienda a los lectores tres autores para ti imprescindibles, y expliques el porqué no deberíamos abandonar este mundo sin haberlos leídos.

Bueno, yo cuando veo las listas de ventas tan penosas pienso ¿cómo voy yo a decir a nadie qué leer? Aún con todo, para los pocos con buen criterio y gusto les recomendaría Leopoldo María Panero con toda su obra. Pero más que recomendar autores prefiero dar un consejo a los lectores, no quiero hacer proselitismo de los autores que leo, pues incluso pueden ser hasta peligrosos. El consejo es que si ven en las cubiertas ‘best seller’, huyan de ahí; que no pierdan el tiempo leyendo la obra de un autor contemporáneo donde ponga dicha categoría: es sinónimo de mala literatura; y en todo caso, aconsejo que arrimen un bidón de gasolina al estante de los best seller. Nos harán un favor a todos.

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